Reflexiones

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Sonríe, por favor!!

Donosti, la puta meca de la gastronomía planetaria donde los camareros no sonríen.

Me puedes poner un café de mierda, me puedes cobrar 8 pavos por un puto Gin tónic, me puedes servir unos calamares elásticos….que si me sonríes, aquí no ha pasado nada…pero no, en muchos de los garitos a los que voy, tanto de día como de noche no me sonríen…desconocen el poder balsámico de una sonrisa, no creen que forme parte de su trabajo y no me sonríen…!. Si trabajas en el sector hostelero y no sonríes creo que algo estás haciendo mal.

Como los camareros no nos sonríen, se crea un círculo vicioso de tensión en la relación camarero/cliente, como entre indios y vaqueros, negros y blancos o borrokas y peperonis…en esta guerra la mejor arma es la sonrisa, siempre gana el que más sonrisas tenga en su arsenal…solo aquellos que entendieron que el cliente no es el enemigo sacaron adelante su negocio… y lo hicieron con una sonrisa.

Sin ir más lejos el otro día, en una cafetería dos camareras me ignoraban como al puto Patrick Swayze en Gosht, mientras hablaban de algo relacionado con la devolución de un pantalón de Zara. Una simple sonrisa hubiese bastado para aplacar mis ganas de demoler el establecimiento, pero solo recibí un estoico: “ ¿estás atendido?…a lo que respondí con mi mejor sonrisa: “ya no hace falta, gracias!!”….supongo que soy el típico cliente hijo de puta incapaz de entender las inquietudes textiles del personal….

En fin, que vivimos en el único país del planeta en el que todo el mundo hace su trabajo de puta madre…por eso va todo como el culo. Sólo aquellos que se cuestionan si lo hacen bien funcionan y por lo general son los mismos que te sonríen según entras en su garito.

P.D.: para tod@s mis amig@s del sector hostelero.

Equilibrio Cósmico

La semana pasada estaba yo leyendo plácidamente ( un libro de los hermanos Heat ) y tomándome un café con leche en el Bar de unos buenos amigos, justo delante mío un panel de pizarra con una oferta loca de Gintonics, con una mas que digna materia prima en la copa y conociendo al personal puedo decir que con una manufactura superior a la media, por lo menos en cariño.

Como últimamente he decidido disponer de mi tiempo en cosas que me hagan sentir bien, que por otra parte siempre son las más útiles, hoy me he plantado a primera hora en el lugar y casi sin pedir permiso he cogido las tizas y con más fe que técnica he intentado hacer justicia a la oferta.

No se si venderán muchos más Gintonics, pero lo que si se, es haber invertido bien mi tiempo. Ahora cuando me tome el café con leche y levante mi cabeza, esa pizarra me estará contando la misma oferta loca de Gintonics por lo menos con el mismo cariño con el que te los ponen…